Feliz Navidad (Dos ciudades)

Los días previos a la noche buena, digamos 22, 23 y 24 de diciembre, coexisten dos realidades en la Ciudad de México:

Por un lado, es una ciudad prácticamente deshabitada, en la que puedes transitar por calles que no están atestadas de coches, una ciudad donde las vialidades no están en obra, ni venden gorditas de nata en los carriles de alta del periférico; una ciudad en la que puedes dar un paseo a pie sin fumarte el escape de los coches que avanzan a vuelta de rueda; una ciudad desde la que puedes ver que más allá de los edificios y caseríos, hay dos hermosos volcanes nevados sobre los que se cuentan hermosas leyendas; una ciudad donde puedes recorrer de Patriotismo al Centro Histórico en diez minutos, o de viaducto a satélite en quince. Una ciudad hermosa, ligera, en paz, donde terminas por preguntarte ¿A dónde diablos se metió tanta gente?

Entonces te encuentras con la otra realidad de esta misma hermosa ciudad. Si de verdad quieres saber a dónde se metió la chilanguiza del 22 al 24 de diciembre, entonces trata de ir a un centro comercial. Ahí sí, las filas kilométricas están hasta para entrar a los estacionamientos. Los supermercados, las tiendas departamentales, las plazas, bazares, tianguis y demás comercios, están hasta el copete (aclaro: no es acto de precampaña, es sólo un decir) de gente tratando de hacerse de sus regalos navideños o de los últimos ingredientes para su cena navideña.

Por eso, en estos tiempos de concordia, amor y reflexión, antes que regalos comprados en esas tiendas interminables, les deseo de todo corazón que bajo su arbolito navideño, Santa les haya dejado mucha felicidad, amor, salud, paz, armonía, un chingo de dinero y muchos condones para que cojan mañana, tarde y noche.
Si según los mayas ésta es nuestra última navidad, asegurémonos de que los días que vienen los aprovechemos al máximo. Comamos lo que se nos antoje, brindemos con los amigos, hablemos con la gente que queramos, cojamos mañana, tarde y noche, que al fin aquellito no es jabón, para gastarse. Practiquen el sexo oral, busquen brazos que los sepan abrezar y piernas que los sepan apiernar. Toquen, huelan, miren, escuchen, saboreen. Sacien cada uno de sus sentidos. Disfruten la vida, no porque los mayas tengan razón, ni porque de veras pueda acabarse el mundo, sino simplemente porque es muy cierto aquella recomendación escrita por no sé quién: Planea como si fueras a vivir por siempre y vive como si fueras a morir hoy.

Muy, pero muy feliz Navidad y muchas gracias por leer este blog.

12 comments

  • Ubaldo

    Felices fiestas mi Lulu, muchas gracias por compartir tus columnas que son sensaciones….te deceo un 2012 cargado se salud, dinero y amor..besitos

  • jav¡¡teco

    hay lulu porque siempre sale un negrito en el arroz que importa si la frase la dijo el mismisimo rey de cracovia o el principito lo que vale es que al menos por una sola vez en la vida la pongas en practica lastima por aquellos que se dejan llevar por detalles tan chiquitos en lugar de estar haciendo lo que les de placer si, sigamos tu consejo y hagamoslo hasta el amanecer que puede ser un amanecer tan lindo con una mujer como tu despertando al lado

  • Anonymous

    Lulu la Diosa de la Belleza que este año proximo este lleno de salud y trabajo y sigas complaciendonos con tu hermosura y sensualidad besitos

  • DoNaTo

    Yo soy nuevo por estos lares. Habrá algún evento para este año? Hoy me ha llegado un mensaje a mi buzón… espero me lleguen seguido, porque me subscribí hace unos meses, pero no me había llegado nada.

    Espero que todo salga como lo tienes planeado para este 2012… y si se va a acabar el mundo, pues vamos poniendole sabor al asunto.
    BESOS TODOS

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