lulupetite

Lulú para el jueves

Fue aumentando la intensidad de sus embestidas. Me daba cada vez más fuerte y rudo, me tenía literalmente ensartada a su gusto, con la espalda contra la cama y su cuerpo entrando y saliendo del mío con una pasión desbordada. Hundí mis dedos en el pelo de su pecho y apreté las uñas sin jalar fuerte, lo atraje hacia mí y entreabrí los labios para que me besara. La abracé, hundiendo los dedos entonces el pelambre de su espalda y sentí el peso de su cuerpo robarme un poco la respiración, halé aire y respiré su delicioso aroma ¿A qué huele? Es un perfume delicioso mezclado con un baño escrupuloso. Me encanta un hombre cuando huele rico.

Lo abracé más fuerte y sentí su miembro, tremendo, clavándose en mis entrañas, su lengua jugueteando con la mía y sus brazos, de oso, sosteniendo su peso para no terminar de estamparme en la sábana. Se movía frenéticamente, empalándome con tanta violencia, que sentía que el suelo se cimbraba. Apreté los muslos y puse mis piernas rodeando las suyas trenzadas, jalándolo de las nalgas con mis manos exigiéndole que me la metiera más.

-¡Así! ¡Así! ¡Dámela toda!- Exigía, mientras él bufaba, clavándose entre mis piernas como una fiera, resoplando, hundiendo su sexo hasta el fondo de una manera ruda y deliciosa, su respiración acelerada, su cara con ese gesto de placer tan parecido al del dolor. Apreté las uñas en sus nalgas y él gritó sumiéndose más, profanándome hasta hacerme soltar también un aullido, con la voz rota de placer:

-No pares- Grité a todo pulmón.

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