Orgullo Chilango…

Bien dicen que los viajes ilustran. Se sorprenderán mis queridos paisanos, pero en otras ciudades, no muy lejos de aquí, el tráfico no es el pan nuestro de cada día, existen calles en las que (lo juro) ¡No hay obras! Las grandes vialidades no están cubiertas por segundos pisos, puedes llegar de un lugar a otro en menos de veinte minutos, la gente no te mienta la madre o avienta la lámina cada que intentas cambiar tu coche de carril, puedes caminar por una banqueta sin fumarte una fila interminable de mofles, en las vías rápidas no se venden gorditas de nata ni hay toneladas de concreto sepultando cualquier resquicio de verdor, pero sobre todo, el cielo no es una nata espesa, entre gris y amarillenta que ensucia nuestros pulmones.

No quiero dar la impresión equivocada. Adoro nuestra ciudad como si fuera parte de mi familia. Si tuviera que elegir entre todas las ciudades del mundo, sin pensarlo elegiría para vivir a mi bien amada Ciudad de México, es mi nido, mi cómplice y mi hogar. Como toda chilanga bien habida, la amo y la odio como sólo puede amar y odiar quien vive en ella, de ella y para ella. Pero como toda buena amante, no voy a dejar de reconocer sus calamidades y disfrutar cuando me encuentro con realidades que acá no se disfrutan.

Lo anterior, es parte de mi colaboración del martes en El Gráfico, espero que les guste. Entre tanto, queridos amigos chilangos, aprovéchenme este lunes, que el martes 31 de enero estaré en puebla…

¿Algún encarguito?

Bueno, besos… Poblanos, nos vemos el martes.

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