Debut

Una de las partes más importantes en toda cita, es cuando, antes o después de cuchiplanchar, una se pone a platicar con el cliente. Es un momento importante porque te deja conocer un poco más a la persona con la que te estás acostando, pero además porque al hablar, las personas que se abrazan bajo las sábanas, pueden disfrutarse mutuamente más. Hay, sin embargo, en la mayoría de las conversaciones moteleras que se tienen entre el cliente y la diva cinco preguntas que una, como escort, escucha muchísimas veces:

¿Te gustó?
¿En qué posición disfrutas más del sexo?
¿Importa el tamaño?
¿Te has enamorado de algún cliente? y, sobre todo,
¿Cómo comenzaste en este rollo?

Parece que los comienzos son siempre importantes, se ven como momentos que nos marcan o que significan un antes y un después, esto en mi giro mercantil, se gana en buena medida la curiosidad de los clientes, pero no sólo en el rollo de lo anecdótico, creo más bien que cuando alguien me pregunta cómo comencé, lo que realmente quiere saber es el porqué me metí en esto. Y es que el “cómo” es muy sencillo, entras por primera vez a una habitación con un hombre que no es ni tu cuate, te quitas los calzones, te pones la sonrisa y… flojita y cooperando. No hay otra forma de que eso suceda por primera vez, que simplemente sucediendo. No sé si en algunos casos dé cruda moral, pero yo me la curé con las aspirinas de la paga recibida.

En el “por qué” es donde está la diferencia y, obvio, el secreto que define la forma en que trazamos nuestros caminos. Comencé a trabajar hace varios años, no voy a decir que soy una debutante o que estoy iniciándome en el sexo servicio. Soy joven, pero empecé bastante más chavita. Al principio trabajé en una casa de citas muy mona y con buena paga, después, anunciándome en divas. Tiene sus ventajas y sus desventajas esto de ser mi propia jefa, principalmente porque no hay mochada. Ciertamente, ponerme a trabajar en esto fue una opción de entre muchas, pero cuando sucedió, la verdad es que me parecía mi única alternativa. Estaba bien jodida, pero cuando digo bien jodida, quiero decir que cargaba con una deuda de meses en el pago de mi renta, no tenía ni una bolsa de frijoles en la alacena ni unos cuantos pesos en la bolsa para, digamos, subirme a un puto microbús y ahorrarme una caminada. Pasaba realmente por una época desesperada.

Crecí en casa de una tía, pero a los quince años me desafané de allí y busqué rajármela yo sola. Trabajé en muchas cosas donde quitarse la ropa no es parte del contrato, viví un chorro de aventuras antes de decidirme a olvidar las ideas preconcebidas de la virtud y otras necedades poco prácticas y salir de apuros con la generosa ayuda de aquellos que quisieran intercambiar su quincena por una buena terapia de besitos, arrumacos y pasión.

Una parienta muy cercana, prima mía, estaba trabajando desde entonces en este ambiente y, aunque no lo hablé con ella, sabía que le estaba yendo bien y salía adelante haciendo esto, así que, al ver su ejemplo, comencé a preguntarme si seguir sus pasos podría ser la decisión más sensata para mi paz espiritual, pero no lo hice, no me atrevía, como no me atrevo ahora a balconear mi rostro en internet chambeando acá de mujercita fácil. Así que, aunque lo pensé, no lo intenté en ese momento, pero fue cuando más desesperada estaba por las deudas que, sin que yo fuera por él, el negocio me encontró a mí.

Buscaba un trabajo normal en el aviso oportuno cuando encontré un anuncio en el que solicitaban señoritas con buena presencia para un trabajo de oficina bien pagado, de esos que no puedes creer de lo maravilloso que se veía. Fui a la dirección anunciada en el periódico y ¡Zaz! Una cosa bien extraña. Era una casa, con poco aspecto de oficina, donde me entrevistó una señora con cara de buena gente. Era una casa de citas. Mi primer impulso fue dar media vuelta e irme a la chingada o a llorar en algún lugar más privado, pero la señora me convenció de, al menos, escuchar las condiciones del trabajo. Era tanto el dinero ofrecido, en comparación con lo quebradas de mis finanzas, que no pude, aunque quise, despreciarlo. Me habría sentido una tonta poco práctica si decía que no a lo que para mí era tanta lana por un rato en la cama de quien sabe quién. Para ese momento debía todo lo que tenía y además tenía muy poco (porque ya mucho había perdido). El siguiente paso era la calle, así que como lo último que me quedaba era el pudor, allí se lo vendí a buen precio a la señora con modales de hada madrina que, a cambio de apapachar a su distinguida clientela, me enseñó un camino rápido y seguro para salir de apuraciones.

En poco tiempo, con el buen pago que ganaba por cada acostón, las cuentas fueron saldándose. Le agarré bien la onda al negocio y comencé a aclientarme. Pronto, quien un día fue una mujer quebrada y desesperada comenzaba a convertirse en una niña solvente, con dinerito de sobra. Empecé a hacerme de cositas y a consentirme un poco. Renté un buen depa, lo amueblé bonito, me metí a estudiar. Acabé la prepa y ahora estoy estudiando en la Universidad, todo pagado con mi trabajo. Gracias a esa decisión, he conocido a gente súper interesante y he pasado momentos padrísimos en las habitaciones de los hoteles donde convivo con personas que no quieren sino compartir un rato de sus ganas, de su deseo, de su soledad o de su tiempo. También, claro, he pasado tragos amargos, clientes difíciles, remordimientos, dudas, pero a la hora de pasarlo todo por la balanza, son más los motivos para estar contenta. He dado muchos besos, atendido a muchos hombres, puesto infinidad de condones, abrazado gran cantidad de espaldas, sudado muchísimas sábanas, acompañado muchas soledades y vivido una vida con muchísima sal y pimienta. He aprendido que la juventud, el cuerpo y la vida toda son un préstamo que debemos disfrutar e ir exprimiéndole todo lo bueno que puede darte. Francamente estoy muy feliz de ser quien soy y orgullosa del resultado de mi esfuerzo. La vida no te escoge, cada quien trazamos nuestros caminos. ¿Por qué me metí a esto? Fácil: Porque la necesidad se junto con la oportunidad, digamos que una buena dosis de habilidad en la cama, escasez en la bolsa y moral distraída hizo de mí la mujer que ahora escribe.

13 comments

  • Trumpet0010

    A mi parecer hiciste una buena eleccion, digo no le haces mal a nadie, una escort no involucra sentimientos, a los hombres casados no les das problemas por que no involucras sentimientos mas que en algunas ocaciones te llevas una buena amistad, vendes minutos de placer, las dos partes salimos con beneficio, escuchas al cliente sus problemas, caray creo q hasta salimos deviendo por la consulta psicologica.

    Bueno Lulu te mando un beso

  • Anonymous

    Hola, creo que este ejercicio de escribir y contarnos un poco de quien eres, más alla de si tienes muy buenas nalgas o haces muy buenas chambas, es no solo interesante sino muy digno, ojala en este país las chavas no tuvieran necesidad de recurrir a trabajos tan riesgosos como el que tu has elegido, no voy a decir que es bueno o malo, moralmente cada quien tiene sus convicciones, pero seguramente no es facil. Aunque dificlmente vaya a poder conocerte creo que a ojo de buen cubero creo que eres una chava muy buena onda, espero que te vaya muy bien en esta vida. Un abrazo

  • angel en camino

    la vida hay que tomarla como viene
    la moral es buena cuando no robas no matas no levantas falsos asi que se feliz y si en tu camino puedes ayudar a alguien ayuda como en la pelicula cadena de favores asi tendremos un mejor lugar para vivir

  • Ing. Moises

    Hola Lulu:

    Como dices, el trabajo te encontro a ti, eso es, para muchos de nosotros, muy bueno, y creo que para solventar los problemas que venias arrastrando para ti es mucho mejor.

    A veces tenemos que vencer esa moral que nos imponen desde casa para sobresalir, y como quiera que sea es un trabajo y mientras lo desarrolles con ainco y esfuerzo y te traiga, beneficios que mejor.

    Que bueno que haz podido salir adelante por ti misma, de esa manera debes de estar tapando muchas bocas de gente que tal vez no creyo en ti, en algun momento de tu vida; muchas felicidades por seguir estudiendo no lo vayas a dejar de lado y termina tu carrera. Por cierto que carrera es?

    Por otro lado me permiti agregarte a mi messenger ojala que agregues y algun dia podamos charlar. Sigue hechandole ganas Lulu, yo seguire siendo uno de tus ya muchos Fans.

    Hasta pronto.

  • Max

    Hola Lulú, Yo me agrego a la lista de Fans que ya tienes.

    Estaré leyendo en forma seguida tu Blog, en tanto llega el día de conocerte.

    Eres muy bonita.

    Max.

  • Impaler

    Lulú

    En espera de nuestro encuentro, te digo que me gustó como escribiste la histora de el inicio.

    Me pregunto muchas cosas sobre tí, sobre todo acerca de ese encanto que tienes que no se explicar.

    Ya sabré más de tí, y sobre todo, veré tu rostro.

    Saludos

  • Anonymous

    TAMBIEN TENGO ESA IMPRESION QUE ES LA MISMA FER KIEN ESCRIBE, A NO SER QUE SEA UNA COINCIDENCIA..QUE TAMPOCO CREO.
    SI NO FUERA PORQUE VEO OTRA CHICA PENSARIA QUE ES FER CON OTRO PSEUDONIMO Y OBVIO GANANDO FANS POR TODOS LADOS.
    ESO NO ES MALO, ELLA PUEDE HACER LO QUE GUSTE, PERO PARA QUE MENTIR ?

  • Victor Duran

    Buen enfoque sobre este ambiente, ciertamente esto del blogger hace que salgan de los dedos cosas que a veces no saldrian igual por palabras.

    Espero mas adelante poder conocerte

    Un saludo

    VHduran

  • roger

    Bueno, no seas si revises esta nota, pero en fin, la verdad me he quedado impresionado de la forma que has escrito estas vivencias tan íntimas y que muchos hombres no hemos llegado a pregunar sobre las mujeres que se dedican a esto. Tu relato es bello, sencillo, sutíl y tiene la gracia de una mujer jóven, por no decir niña, pero que combinado con la temática misma del oficio aparece una figura de mujer con mucha experiencia, madura y segura de sí misma. Algo extraño, nostalgico y a la vez bello, tal vez situaciones dificiles pero también ratos agradables, y creeme que a pesar de la idea común de «puta» que existe, tu dejas ver que las mujeres que se dedican a esto no son simples objetos que dan placer, si no que en ellas existe un ser sublime y racional con metas, pensamientos y demás situaciones que tienen que ver con enaltecer las cuestiones personales para una vida mejor en el presente y futuro. A pesar de poderte contratar (bueno no tanto por que me falta money 😛 y experiencia xP) la verdad es que lo haría solo por el hecho de charlar un rato y conocer a la persona que escribe todo esto, por curiosidad, pero sin ninguna implicación sexual, y espero que estes abierta a esta propuesta, a lo mejor algun día que tenga algo de dinero. Caí en este blog por casualidad, y bueno aprendí algo diferente de la vida el día de hoy y sobre todo de mi entorno, en fin no me queria quedar con las ganas de expresar esto y por cierto sigue con tus estudios, se ve que eres inteligente, y además me gustaría que nos siguieras ilustrando con tus vividos, detallados y graciosas vivencias de tu vida y tu trabajo. Bueno podria decirte mas cosas pero que hueva leer no?? ja ja, me despido no sin antes desearte un feliz día, noche, tarde, madrugada o lo q sea y buena suerte con tus clientes.

  • Charlotte

    No se si este bien o este mal, lo que si; es que estas invirtiendo en tu formacion profesional que sera tu futuro, ojala y cuando sea el momento de dejarlo, tengas la suficiente madurez como cuando te iniciaste.

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